Visitas ilustres

Ángel Juez

Una tarde de la primavera de 2008 recibí una llamada de mi cuñado que trabajaba en unos importantes estudios de sonido. Me comentó que estaban mezclando los audios de la última película de González Iñarritu y el director les había comentado que le gustaría visitar un bar del que le habían hablado gratamente, y se llamaba l'Ascensor. Jordi, mi cuñado, me pidió que reservara una mesa en el restaurante Plà, justo al lado del Ascensor, lo hice, pero aquella noche el director no pudo asistir a la cena, cosa que sí hicieron el resto de técnicos, que pasaron posteriormente a tomar una copa en mi bar. “Otro día será,” le comenté a mi cuñado, y él me dijo: “Cualquier día de estos se dejará caer”. Me fui de fin de semana, no sin antes comentarle a la encargada que pudiera ser que el director González Iñarritu nos visitara, que buscara una foto por Internet con tal de reconocerle y saludarle de mi parte. Mientras le comentaba esto, su novio, un semi-cocinero argentino llamado Iñaki, que estaba permanentemente adosado a la barra del bar como si de un mejillón se tratara comentó; “Ángel, no te preocupes. Yo conozco a González Iñarritu”. Al volver del fin de semana la camarera no me comentó nada, pro mi cuñado volvió a llamarme para decirme que el director había visitado el bar y le había encantado. Le reclamé a la camarera si Iñaki había estado apostado en la barra esa noche, y me dijo que sí, como siempre. Yo le dije: “Pues González Iñarritu ha estado aquí”. Ella pegó un salto y corrió a conectarse con el ordenador de la oficina, buscó su foto y dijo: “Hostia, a este hombre le puse cuatro o cinco copas el sábado. Vino con un grupo de gente fantástica, buenos clientes”. Excuso decir la que le cayó al argentino. Ellos a menudo son así.

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