Ni ensaladas ni macedonias. El Gin Tonic.

Ángel Juez

En nuestro país de toda la vida el gin tonic era considerado como una gran combinación pero a partir de 2006 de manera inesperada se puso rabiosamente de moda y no tiene pinta de perder este estatus privilegiado entre las consumiciones de los bares de copa, no entraremos a hablar de marcas de grandes ginebras que haberlas, haylas. Nos concentraremos en explicar cómo se hace un gran gin tonic.

No hace mucho escuché una entrevista en la radio que le hacían a un autor mediático sobre el gin tonic. Hablaban de marcas, de botánicos, de tónicas, pero mi sorpresa fue increscendo, cuando no escuché hablar de las temperaturas de las ginebras ni casi del hielo ni tampoco oí ninguna referencia al twist, la auténtica alma de lo que considero un buen gin tonic, una bebida que desde siempre se asocia a los cítricos.

Cuando observo un camarero coctelero preparar la barra para empezar a trabajar, me llama poderosamente la atención una cajita alargada y muy bien encintada similar a la que utilizan los pescadores para guardar los cebos, los anzuelos y las pequeñas herramientas necesarias para una buena pesca pero no: Se trata de los botánicos que contienen todas las ginebras que tienen en la carta. Entonces pienso: «No es una ensalada! Es un gin tonic!» y si no es una ensalada, debe ser muy incómodo irse encontrando tropiezos mientras vas bebiendo. También añaden frutas, y no es una macedonia, es un gin tonic.

Por otra parte también observo algunos que dejan caer la tónica de arriba a abajo de la retorcida cuchara mezcladora entonces pienso: «Ostras! Con un camino tan largo y retorcido, seguro que se pierde gas», y efectivamente, se pierde, pero pienso para mí: «Colega te haces mayor», y sigo observando. Unos matan unas hojas de menta y sin duda consiguen un gin tonic refrescante; otros agregan miel, seguramente para contrarrestar la amargura de la tónica, incluso los hay que ponen una gota de angostura; también los hay que exprimen limón o lima, y no hay que olvidar a los que fabrican artesanalmente decenas de perfumes para seducir a las señoritas más exigentes.

Para mí un gin tonic tiene 5 elementos esenciales: el primero, el recipiente, que no debiera ser jamás una copa balón; el vaso largo y ancho es ideal. El segundo es el hielo que ha de tener unas buenas dimensiones y ser duro para no aguar el combinado rápidamente. El tercero, la relación entre la cantidad de ginebra y la tónica de uno a cuatro aproximadamente. El cuarto, que la ginebra debe estar en la nevera o en el congelador para conseguir que el combinado sea refrescante. Para acabar el perfume debe venir del twist del cítrico que escojamos. Personalmente aconsejo hacer un twist para perfumar la copa por fuera y otro para añadirlo dentro.

La conclusión a la que llego es muy sencilla: No hay grandes ginebras, sino grandes gin tonics. Naturalmente como en cocina, si la receta es la correcta, cuanta más calidad tenga la ginebra, más bueno será el gin tonic.

Espero que practiquéis esta fórmula y nos pongáis algún comentario. Chin chin.

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