Los chinos y nuestra ciudad

Ángel Juez

A finales de los años sesenta y durante todos los setenta aparecen numerosos restaurantes chinos de cocina cantonal. Desde entonces Barcelona se ha ido poblando paulatinamente de una enorme comunidad china. Al principio no se les veía demasiado y prácticamente no había decesos, como si no se muriera ni uno. Corría el rumor de que se iban a su tierra una vez jubilados y aprovechaban los papeles para que viniera otro. Tampoco eran mucho de salir de casa y sus jornadas laborales eran maratonianas. Poco a poco se fueron introduciendo en todos los campos de la economía pero monopolizaron rápidamente el mundo de la venta al mayor de ropa y de pronto los gitanos quedaron apartados, es decir, la mayoría de cosas que compramos en los mercadillos las fabrican los chinos. Abrieron muchísimos bazares y transformaron los todo a cien, haciendo popular la expresión “esto lo encontrarás en un chino”.

Durante los últimos veinte años no sólo han montado restaurantes si no que se han apropiado de muchos bares de menú de toda la vida. Han aprendido más o menos la cocina de nuestro país y lo hacen mucho más barato, ponen menús a cinco euros e incluso he visto flyers explicando que comen dos y paga uno de 18h a 22h. Actualmente son una plaga.

Pero no se conformaron únicamente con eso, enseguida observaron que los restaurantes japoneses eran mucho más caros y, como la cocina china es tan amplia, empezaron a montar japos falsos. También son directamente responsables del fenómeno wok. La última apropiación ha sido la de los ramen.

A los autóctonos algunas de sus costumbres nos parecen un poco guarras pero una cerveza es una cerveza, sobretodo si es de botella, aunque a veces el quinto te llega abierto. Y como el precio no tiene nada que ver, nos vamos acostumbrando.

Si buscamos una explicación a este desembarco observaremos que los chinos raramente acuden a un banco a pedir crédito, es público y notorio que se ayudan mucho entre ellos y que existe una mafia que se dedica a prestar dinero en condiciones favorables, pero de obligado cumplimiento, utilizando todo tipo de métodos. Les gusta mucho el dinero en metálico.

Sin duda los chinos son los grandes beneficiados, de momento, de las consecuencias de la pandemia. Hay que tener en cuenta que pueden encerrar a cal y canto a millones de personas pero disponen de muchísimas más que siguen trabajando. China es el único país en el que ha crecido el PIB durante el año 2020. Blanco y en botella.

En Barcelona es muy notable el número de bares que no han abierto y los traspasos han caído en picado. Los chinos son grandes oportunistas y no dejarán escapar la situación. Al tiempo.

Añadir un comentario nuevo:

Tu dirección de email permanecerá oculta y no se mostrará públicamente.

Otros artículos relacionados: