Joan Brossa y el mago Nicolás

Ángel Juez

Al acabar mi etapa en Platea, seguí trabajando en los campos de la DEVESA con una cierta frecuencia , un dia, Mingo, que era socio de una de ellas me pidió que le buscara un mago, en aquellos tiempos tenía un bar en el Borne, el café Fussina que tenía un techo de casi 5 mts de altura y programaba trapecio y cinta. Les pregunté a los artistas y me enviaron a un mago habilísimo, el mago Nicolás, nos entendimos en media hora y le envié a Girona a trabajar un par de días a la semana. Le pagaban muy bien y además tenía hotel y comida pagadas. El tiempo pasó, los clientes estaban contentos y se acabó el verano. El mago no volvió ni a dar las gracias, un clásico entre los artistas.

En aquellos tiempos se hizo cliente mío Tristan Barberá, hijo del grabador de Miró y amigo personal de Joan Brossa con quien venía a comer todos los jueves. A mí me fascinaba la humildad de Brossa como persona, no se quejaba nunca, siempre estaba encantado y era sin duda un gran artista. Un buen día me dijo: -Jove, vosté en aquest bar, hauría de fer magia.

Un poco tiempo después me llamó el encargado del Pipa´s club que yo dirigía y me dijo: -Àngel, he encontrado un mago increíble y me gustaría contratarlo, le contesté: ¿Cómo se llama? -Nicolás.. me dijo, la sorpresa me encogió el corazón y le dije: -Dile que me venga a ver por favor. Lo hizo y comprobé que era el mago que había enviado a las carpas de la DEVESA. Cara a cara le dije: -¿Cómo te fue por Girona? -Muy bien contestó, acabé trabajando en las carpas, en el hotel y en el restaurante. - Podrías haber venido a darme las gracias, pensé, pero en cambio le pregunté: ¿Oye Nicolás, me dijiste que habías venido a España para acabar la carrera de ingeniero que habías empezado en Montevideo y que hacías de mago para pagártela? -Sí, contestó, ya soy ingeniero, fui a trabajar a las FAZAN y me pagaban un sueldo muy bajo advirtiéndome de que en diez años no me iban a subir y eso me lo gano haciendo magia, soy más feliz y tengo mucho más tiempo libre. Inmediatamente me vino a la cabeza el consejo de Joan Brossa y le contraté para los tres bares que llevaba, Fussina, Pipa Club y L'Ascensor durante unos cuantos años. Hoy en día aún somos amigos y de vez en cuando viene a L'Ascensor aunque como los tiempos son muy malos se dedica a la taquilla inversa y gana más. Se ha pasado el confinamiento en la calle haciendo magia para los sin techo. La guardia urbana le llevaba comida y cosas de vestir como bambas . Todo un caso.

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