La visibilidad

Ángel Juez

Hemos dicho en numerosas ocasiones que lo más importante de un bar es el sitio, el sitio y el sitio. Teniendo en cuenta que esto es un axioma, en los últimos tiempos ha crecido exponencialmente el concepto de la visibilidad, se buscan locales de puertas anchas, si puede ser más de una, de techos altos y de dos plantas o más. Las puertas estrechas provocan que ni pasando por delante andando la gente los vea, mucho menos si pasas en coche, moto o bicicleta.

Al margen de la fachada hay unos cuantos elementos que mejoran la visibilidad de los locales: los rótulos, los anuncios en las esquinas, los dibujos ocurrentes en los cristales, los focos tanto centrales como laterales, las marcas proyectadas con luz en las aceras y las pizarras son algunos de ellos.

Es indudable que la ubicación es fundamental en el éxito de un negocio pero hay que distinguir entre la prisa y el relajo, entre el día y la noche.

Los bares y restaurantes de día funcionan mucho mejor si están orientados a la salida del sol, he visto auténticos bodrios tanto por la falta de calidad como por el desalmado servicio que han triunfado ampliamente aprovechando su orientación solar.

Hay otros bares que, al margen de su visibilidad, triunfan gracias a su posición logística. Los locales de paso o los más cercanos a los diferentes puestos de trabajo hacen que sea importante poner bares en barrios rodeados de oficinas, al lado de paradas de metro o cerca de los hospitales.

En cambio de noche la cosa cambia y, aunque las zonas con muchos bares son las más frecuentadas, hay muchos curiosos que gustan de buscar bares interesantes en callejuelas, locales recónditos y opacos, fuera del alcance de la gente de paso, a los que les molestan sobremanera los mirones. Algunos van a estos sitios porque son bonitos, otros por destroyers y los más porque son bares con alma, que por cierto son los más buscados por artistas y gente con una personalidad acentuada. Estos sitios son ideales para cenas íntimas o bares de copas o ambas cosas a la vez, una puta vela es curioso lo que hace. Está claro que estos bares deben tener un plus de calidad con tal de conseguir que la clientela sea más fiel y agradecida, cuando la gente te busca todo juega a favor y, si cuando llegas a un local apartado y sin visibilidad está lleno, tiene un valor añadido. A la gente le encantan las sorpresas y la mayoría se concentran en los bares escondidos.

En estos tiempos de pandemia, tanto las coctelerías como los pequeños bares de copas parece ser que han sobrevivido y siguen al pié del cañón, no podemos decir lo mismo de las discotecas. Sin duda a pesar de no estar siempre bien ubicados se nota que tienen clientela propia, pero los que van a tener más problemas en reinventarse van a ser los bares y restaurantes enfocados exclusivamente al turismo.

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