El low cost

Ángel Juez

De todos los conceptos que podamos imaginar en el mundo de la hostelería el del low cost ha sido hasta el momento el más popular, esto de comer bien y barato le gusta a casi todo el mundo. Su característica más destacada es que siempre estaban petados, ahora ya no podemos decir lo mismo, en estos tiempos de distancias lo tienen francamente difícil. Los low cost tienen pocos secretos, sin duda la base está en la rotación a gran escala. Hay algunos especialmente inteligentes que combinan cócteles muy baratos con comida, lo que provoca que por veinte euros salgas bien comido y mejor bebido.

Los low cost más emblemáticos son los restaurantes de tradición familiar que unen una buena cocina a un servicio muy rápido, se distinguen porque no acostumbran a hacer menú, pero los platos son sumamente baratos, por lo que se produce un alto consumo entre los tragones de turno. Este tipo de restaurantes ya estaba en peligro de extinción debido a la gran cantidad de trabajadores que requiere, sobretodo considerando que el apoyo familiar mengua cada día más.

Los low cost están muy buscados entre la juventud, pero hay que tener en cuenta que no todos los productos que ofrecen una vez estás dentro son baratos, puedes tomarte cinco vermús por cinco euros pero como pidas una tapa de queso te cuelan uno llegado de Hungría como si fuera manchego. 

La transversalidad es fundamental en este tipo de locales, por ejemplo, los bares de copas low cost combinan mojitos baratísimos con más de veinte tipos de ginebra que provocan un gasto más elevado.

Para quien busque un punto medio entre la calidad y el botellón, el low cost es la solución.

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